jueves, 7 de octubre de 2010

Pour faire de la poussière un peu plus que du sable

Hoy soy como un vaso de cristal. Tan frágil, tan vulnerable que puedo estallar en mil pedazos si me tocas. 

La encontró sentada en la hierba, arropada por miles de estrellas y con una expresión ausente.
- ¿Qué haces aquí fuera tú sola? Te vas a congelar.- y le puso su chaqueta sobre los hombros
- Sentirme insignificante-murmuró ella
Durante diez segundos nadie dijo nada. Se sumieron en un silencio tan incómodo como impenetrable.  Finalmente él le pasó el brazo por el hombro y la atrajo hacia sí de forma protectora.
Entonces ella rompió a llorar en silencio.

Hoy recordé que realmente hay pocas cosas que le puedan hacer competencia a un abrazo de los tuyos.
Te echo de menos, hoy más que nunca

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