"No te preocupes por nada, tú no vas a sufrir, tu vida va a seguir siendo igual, te seguimos queriendo."
Mentira, mentira, mentira.
No sé muy bien qué concepto tienen los adultos de los niños de 11 años pero he llegado a deducir que tienen una imagen muy pobre de ellos. Que son seres simples, sin ambiciones, que solo quieren jugar. Algo tontos.
Realmente me hubiera gustado decir miles de veces que lo estaba entendiendo todo, qe porqe hablaran deletreando hacía siglos que había aprendido a hacerlo. Realmente mi madre nunca llegará a saber que tuve que mentir a todos para que mi padre salvara el pellejo. Que tuve que aparentar ser feliz, seguir siendo la niña "que sólo quería jugar" cuando sabía que él estaba con otra. Pero cómo imaginarlo... yo apenas era una niña simple y tonta, yo apenas tenía 11 años...
Cuando aquel día el destino se rió en mi cara una vez más y me dijeron, sonriendo para que me lo tomara bien, que ya no estaban juntos (como si fuera un perro al que le dices "eres un hijo de puta" de buenas maneras y te da un lametón) no supieron entender ni por un instante que no me dolía la posibilidad de tener menos juguetes... que lo que me dolía era saber que ya no se querían. Saber que no eran perfectos como había pensado durante tantos años, que ya no eran mis ídolos, que ya no éramos una familia.
Yo creo que cuando pasas la frontera de la adultez (que no tiene por qué ser a los 18) algo se rompe con tu pasado. Olvidas un poco cómo eras entonces y empiezas a menospreciar a los niños. A tratarlos con condescendencia, como si no supieran nada aunque lo cierto es que son mucho más inteligente de lo que puedas pensar.
El otro día mientras me aburría hasta límites insospechados en Filosofía, llegué a meditar lo que me estaban contando. Hablaban de hasta donde llega el conocimiento. Pues bien, lo cierto es que no sé para qué coño sirve esta vida. Lo cierto es que no sé prácticamente nada. No sé si hay una fuerza misteriosa que me ha puesto aquí, si hay un Dios burlándose de las ralladas de cabeza que me doy, si hay alguien a quien le importe o si realmente no soy tan importante. No sé si al mundo lo mueve el amor, el interés o el dinero. No sé si hay algo detrás de la muerte. No sé si mis padres llegaron a quererse algún día. No sé si realmente puede existir algo para siempre. Puff, para siempre...
No
sé
si
piensas
en
mí.
No sé si hay una lógica en todo esto, si hay destino, si tengo una misión o si no. Si hacerse fotos o si pintarse o salir o sentirse feliz por cinco minutos tiene algún sentido. Si sirvo. Aunque me duela, no sé si dentro de años seguiréis a mi lado, vosotros, todos los que me importais...
Como dijo Pura en aquella clase insoportable...
Al fin y al cabo, sólo sé que ignoro.
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