La reina es tonta, siempre lo ha sido.
Aquella noche los critales estallaron, las paredes se derrumbaron y los escasos habitantes de su reino murieron abrasados por un diluvio corrosivo. Tal vez, la próxima vez la reina aprenda que construir imperios no es sano. O tal vez vuelva a caer, como siempre, y vuelva a llover en su reino.
Tengo un cerebro que está sobrevalorado. En realidad solo soy una niña tonta que se las da de intelectual.
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